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BOLO
BURGALÉS
Esta
modalidad es quizá la más espectacular de cuantas
se juegan en toda España. Su práctica está
limitada a la ciudad de Burgos y sus alrededores, en un radio
aproximado de 20 ó 25 kilómetros, si bien la
emigración de burgaleses en épocas pasadas ha
hecho que en la actualidad también existan instalaciones
para la práctica de bolo burgalés en otras comunidades,
especialmente en el País Vasco y Madrid. D. José
Mª Codón, cronista oficial de la ciudad de Burgos,
también recoge la práctica del bolo burgalés
en América del Sur.
Sus orígenes están firmemente ligados al Camino
de Santiago, fijándose el siglo XIV como fecha cierta
de su práctica en Burgos (Burgos ciudad). En estas
fechas está documentada la práctica de los bolos
además de en Burgos, en León y Orense, ciudades
también situadas en el Camino francés de Santiago,
estableciéndose además esta fecha como la del
inicio de las modificaciones del juego o adaptaciones al modo
local para la práctica de los bolos.
Aunque más adelante se publica el Reglamento completo
de este juego, debemos hacer antes una referencia a sus elementos
de juego para hacernos una ligera idea acerca del mismo.
Los elementos de juego son la bolera, los bolos y las bolas.
Los bolos son DOCE, nueve para la jugada de cerca o de castro
y tres para la de pasabolo.
Resulta muy difícil explicar la dinámica del
juego, ya que en una partida se pueden dar cinco jugadas diferentes:
Mano, castro mano, diabla , castro diabla y pasabolo. A estas
cinco jugadas habría que añadir otras cuatro
más, actualmente casi en desuso, que eran las cuatro
primeras jugadas citadas anteriormente, pero con el añadido
del miche o mico (Es decir, con diez bolos). También
existía una jugada actualmente en desuso, denominada
de BOLILLOS.
En las jugadas de castro se puede dar el caso de que tirando
más bolos que el contrario obtengamos menos puntos,
ya que para obtener la máxima puntuación hay
que derribar los bolos de acuerdo con unas reglas establecidas.
En esta jugada se requiere una gran habilidad, además
de la fuerza suficiente para controlar la bola, que como veremos
más adelante tiene un peso considerable.
Por
el contrario, la jugada de pasabolo es la más espectacular
y las mas sencilla de entender para el espectador profano,
ya que consiste en arrojar la bola contra tres bolos colocados
en fila, y lanzar al menos uno de éstos a una distancia
superior a cuarenta metros, salvando además el bolo
en su recorrido una barrera colocada al final de la bolera
y a una altura aproximada de un metro (A esto se le llama
hacer un "salte").
Como es lógico, para jugar al Bolo Burgalés
son necesarias unas instalaciones cerradas con redes o vallas,
ya que el riesgo de alcanzar a los espectadores con un bolo
es una constante en estas partidas.
Aún así, a pesar de todas las medidas de seguridad
a veces a ocurrido algún percance por la fuerza con
la que se desplazan los bolos en la jugada de pasabolo. Como
ejemplo, basta citar la Bolera el Plantío, situada
en la ciudad de Burgos, en la que, con unas vallas de una
altura más que considerable, se ha visto en numerosas
ocasiones cómo los bolos saltaban por encima de la
valla y caían a tejados adyacentes.
No obstante, a pesar de lo que pudiera parecer al leer estas
características, para practicar este juego no es necesaria
una gran fuerza o condición física, ya que lo
que más cuenta es la habilidad. Resulta hermoso contemplar
hoy día a jugadores de más de setenta años
dando lecciones a los más jóvenes, aprovechando
sus conocimientos y su técnica.
Al igual que en el bolo tres tablones, en el bolo burgalés
se "manejan" los cuartillos de vino, utilizándose
esta "moneda" como unidad de cuenta para las apuestas
o para el pago como canon para el mantenimiento por el uso
de la bolera.
Y ya sin más preámbulos, vamos a conocer el
Reglamento del juego del Bolo Burgalés.
Paciencia. Ya hemos dicho anteriormente que este juego, al
igual que otros de bolos, no son fácilmente entendibles
sin ver cómo los practican los jugadores habituales.
Armémonos de paciencia y leamos cómo se desarrolla
este juego. Y después, recomiendo una vez más,
vayamos a cualquier bolera y veamos cómo se divierten
nuestros paisanos. Y no tengamos vergüenza en preguntar,
que la gente que practica estos juegos es amiga de echar una
parrafadita y cumplir con el precepto bíblico de "enseñar
al que no sabe".
Para transcribir el Reglamento del Bolo Burgalés, recurriremos
una vez más al libro "los deportes autóctonos
de Castilla y León" editado en 1985 por la Junta
de Castilla y León. |
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