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CALVA
Calva: Juego que
consiste en derribar un madero o hito, arrojándole
piedras que no den antes en el suelo. D. I. L. E.,J. Casares.
Editorial Gustavo Gil SA. Barcelona 1.942.
Para
los familiarizados con este juego, la definición que
nos hace el diccionario más se asemeja a la Chana,
antecedente de la calva, que a la calva propiamente dicha.
En sus orígenes, en la época de la romanización
al igual que en el caso de la tuta, la calva se practicaba
arrojando piedras de forma cilíndrica a un hueso de
la pata de una res vacuna que se colocaba a una cierta distancia,
semienterrado en el suelo, dejando asomar tan sólo
la articulación del hueso. Posteriormente se cambió
el hueso por un asta de vacuno, colocada verticalmente. Más
tarde el asta fue sustituida por una pieza del arado romano,
la cama, y así hasta nuestros días en que la
calva se fabrica artesanalmente aprovechando un codo del ramaje
de una encina o de un roble. Las piezas de piedra han sido
sustituidas por cilindros de metal, grabados con primorosas
filigranas a gusto del jugador.
En la provincia de Burgos el juego de la calva también
recibe los nombres de Marro , Chana y Morrillo.
Este juego ha estado bastante extendido en nuestra provincia,
aunque en la actualidad su práctica se limita a las
fiestas patronales en algunas localidades y a los Campeonatos
organizados por instituciones públicas, especialmente
el Torneo Interpueblos de la Excma. Diputación Provincial
de Burgos.
Las zonas en que se practica con mayor asiduidad y regularidad
son la Sierra de la Demanda y las poblaciones limítrofes
con Salas de los Infantes, especialmente Hacinas. En el resto
de la provincia su práctica es esporádica. En
la Comarca del Pisuerga se sigue jugando al estilo antiguo,
con piedra y cuerno de buey.
El objeto del juego, tal y como ya hemos visto en la definición,
es alcanzar con el marro (que puede ser de piedra o de metal)
a la Calva o Chana (Que puede ser una pieza de madera o un
cuerno o asta de buey). El impacto debe ser limpio, sin que
el marro haya pegado antes en el suelo o en cualquier otro
obstáculo. Por cada impacto conseguido correctamente
el jugador se anotará un punto, ganando el que más
puntos haya obtenido al final de la partida con el mismo número
de tiradas.
Como en todos los juegos populares existen variantes locales
que por su curiosidad conviene reseñar.
En algunas localidades de la Sierra la primera tirada de la
partida se hace colocando la calva al revés, concediéndose
dos puntos al jugador que impacte correctamente en la calva.
Una vez todos los jugadores han realizado su primera tirada,
la calva se coloca en su posición correcta, es decir,
descansando sobre la zapata.
Otra variante introducida a la hora de dilucidar desempates,
es la de aumentar la distancia de tirada. Si en las partidas
la distancia entre la línea de tirada y el lugar en
que se coloca la calva se mide en pasos, en el caso de empate
al finalizar la partida, a cada tirada se aumentará
en un paso la distancia hasta la calva, y así hasta
que alguno de los jugadores consiga deshacer el empate.
Existen más peculiaridades acerca de este juego, pero
antes de nada vamos a conocer el reglamento, extraído
del libro los deportes autóctonos de Castilla y León
editado en 1.985 por la Junta de Castilla y León.
No tenemos datos suficientes para saber desde cuando se practica
dicho juego, ni tampoco la antigüedad que tiene, pero
por sus características es muy antiguo. Afortunadamente,
se ha podido conservar hasta estos días, gracias a
nuestros antepasados que nos lo han transmitido de generación
en generación, y nosotros tenemos el deber de transmitirlo
a nuestros sucesores, ya que es una de las pocas cosas que
ha conservado nuestra villa desde tiempo inmemorial.
Dicho juego puede ser muy antiguo por practicarlo con piedras
ovaladas o cilíndricas de río (las Calvas).
En otros lugares usan tubos rellenos de hormigón, en
lugar de las piedras anteriormente indicadas.
Solamente se practica una vez al año, en el Barrio
de Abajo, en la tarde del día de san Roque (16 de Agosto),
una de las grandes fiestas que se celebran en la villa.
Dicen nuestros mayores que antes jugaban casados contra solteros,
por equipos, a 22 tantos. Hay quien opina que se tenía
que jugar individualmente en lugar de por equipos, pero bajo
mi punto de vista es romper una tradición desde tiempo
inmemorial, que debe conservarse. |
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