| |
|
|
TUTA
El
juego de la tuta recibe en nuestra provincia numerosas definiciones:
Chito en el sur de la provincia, Tarusa en la zona de Roa,
Tanguilla en Aranda de Duero, Guta en las Lomas, Pido en las
Merindades o Uta en Belorado. El diccionario María
Moliner recoge las siguientes acepciones para este juego:
Mojón, Tanga, Tángana, Tángano, Tango,
Tarusa, Tejo , Totoloque, Turra y Tuta. A pesar de todas estas
denominaciones para un mismo juego, el nombre más aceptado
a nivel nacional en la práctica es el de TUTA. De hecho,
hasta hace muy pocos años, en España existía
una Federación Nacional de Tuta, auspiciada por el
Consejo Superior de Deportes. Sin embargo, resulta muy curioso
que a la hora de acudir a un diccionario nos encontremos con
que para encontrar el significado de tuta debamos dirigirnos
a la voz de chito .
El juego de la tuta es el más extendido en la provincia
de Burgos, y podríamos decir que no hay ninguna localidad
que al menos en una ocasión al año no celebre
un campeonato.
En sus orígenes este juego estaba conceptuado como
un juego de Bolos, y de hecho en alguna zona de nuestra provincia
a la pieza de madera se le denomina bolo. Para practicar el
juego de la tuta sólo hace falta contar con dos tostones,
una tuta, una superficie lisa, preferentemente de tierra,
una cuerda para medir las distancias entre las monedas, la
tuta y los tostones, y las perras que nos queramos apostar.
El
juego consiste en lanzar cada jugador los dos tostones o tejos,
desde una distancia prefijada, hacia la pieza de madera o
tuta. En el sistema de apuesta cada participante depositaba
encima de la madera una o varias monedas, del valor estipulado
al principio de la partida. El objeto del juego era derribar
la pieza de madera y que los doblones o chanflos quedaran
más cerca del dinero que de la madera.
En el Refranero General Ideológico Español ,
al que nos referiremos en más ocasiones a lo largo
de esta obra, compilado por Luis Martínez Kleiser,
se recoge "quien derriba el tanganillo, gana el dinerillo",
en clara referencia a la finalidad del juego. Cuando un jugador
lograba ganar todo el dinero se iniciaba otra jugada, depositando
cada jugador la apuesta establecida.
Existen otras modalidades de juego, sin apuesta, generalmente
jugándose por equipos, en los que las monedas se sustituyen
por un disco de metal, siendo el objeto del juego en estas
ocasiones el sumar una mayor puntuación que el rival
tras un número predeterminado de tiradas.
La práctica del juego de la Tuta, de amplia implantación
en España, data del siglo XIII, aunque es muy probable
que ya se jugara con anterioridad, pues según todos
los indicios se trata de un juego que nos trajeron los romanos,
al igual que otros muchos juegos tradicionales, durante la
época de la Romanización. Este juego, a partir
de sus orígenes en nuestra Península dio lugar
a tres modalidades o escuelas diferentes: La Murciana, la
Vasca y la Castellana. La escuela murciana se diferencia de
las otras dos en que la forma de sus tostones, llamados moneos,
es cuadrada y tienen dos tamaños: uno pequeño
para arrimar y otro más grande para derribar. El juego
se denomina CALICHE.
La escuela vasca celebra sus partidas en un terreno de piedra,
una especie de pasillo o corredor formado por piedras de unos
cincuenta centímetros de anchura, encajadas en el suelo,
y la pieza a abatir es un cilindro fino de metal, sin monedas
en su vértice superior. Este juego en el País
Vasco recibe el nombre de TOKA.
Finalmente, la escuela castellana es la más extendida
en la península y sus normas son aceptadas en todos
los campeonatos o encuentros que se celebran entre participantes
de diferentes comunidades del Estado Español.
La modalidad Castellana se juega en La Mancha, Madrid, Aragón,
Cataluña, Extremadura, la Rioja, Cantabria y Castilla
y León.
En Galicia, norte de León y algunas partes del País
Vasco se juega una variante del juego de la toka, conocida
como la Llave o la Chave.
La reglamentación es muy sencilla, y sobre todo, al
tratarse de un juego, flexible. Si dos o más jugadores,
en el transcurso de una partida, observan que sus fuerzas
no les permiten llegar con holgura a la tuta, nada ni nadie
les impide disminuir, siempre de mutuo acuerdo, la distancia
de tiro. Lo mismo puede hacerse con el peso de los tostones
o con el tamaño de la tuta. Lo importante es que se
pase un buen rato en agradable compañía.
No obstante, es necesario que exista una reglamentación
que nos permita dirimir las diferencias de interpretación
de las normas de juegos. A continuación se transcribe
íntegramente el reglamento de "El Juego de la
Tuta" de la Delegación Provincial de Tuta, prologado
por Fray Valentín de la Cruz y editado por la Caja
de Ahorros Municipal de Burgos en 1982. |
|